Con Pescando Vida, Tabasco dejará de ser un estado deficitario en la balanza producción-consumo interno en materia pesquera, al recuperar e incluso aumentar su volumen a tal grado de que será posible abastecer nuestro mercado interno y, llegado el momento, vender los excedentes a otras regiones de México y el mundo.
Bajo este objetivo y, a la vez, detonar el desarrollo del sector beneficiando a comunidades marginadas, este programa avanza con determinación y este mismo viernes inició la dispersión del pago para los primeros 800 beneficiarios, 600 de Jonuta y 200 de Cárdenas.
Previamente y en representación del Gobierno del Pueblo, el subsecretario de Pesca y Acuacultura de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesca (SEDAP), Guillermo Priego León encabezó en el poblado San José, Jonuta, la entrega de paquetes tecnológicos, que incluyen materiales para armar las primeras jaulas flotantes en beneficio de 147 productores de 15 localidades del municipio, además de sus respectivas tarjetas de bienestar en las que esta misma semana reciben su primer apoyo de 5 mil pesos mensuales.
El servidor público remarcó las bondades del programa instrumentado por el Gobierno que encabeza Javier May Rodríguez, ya que desde este 2025 contribuirá a garantizar la alimentación de la gente y el consumo interno, e incluso ayudará a revertir la condición de importador de pescado que actualmente vive el estado, pese a ser el estado que posee más del 30 por ciento del agua dulce del país.
Refirió que, de acuerdo con la última Encuesta de Ingreso y Gasto de los Hogares elaborada por INEGI, en Tabasco se consumen alrededor de 12 mil 500 toneladas de mojarra al año, de las cuales, sólo 2 mil 600 se producen en la entidad.
Esto quiere decir que sólo se produce el 20% de la mojarra que consumen las y los ciudadanos, y el otro 80% se compra afuera, por lo que, para comenzar a equilibrar esta balanza, el Gobierno del Pueblo inició Pescando Vida, que busca fomentar la producción acuícola de forma integral, mediante una inversión de 4 mil millones de pesos y la incorporación de 10 mil nuevos productores, en un lapso de cuatro años.
“Con Pescando Vida vamos a llegar a producir 20 mil toneladas de pescado, estamos hablando que vamos a aumentar 10 veces la producción en los cuatro años que durará el programa”, recalcó Priego León ante productores de la cuenca del río Usumacinta.
Para lograr ese propósito, se incorporarán 2 mil 500 productores cada año a la estrategia. A ellos no sólo se les entregarán los materiales e insumos para la producción, sino también tendrán capacitación, acompañamiento técnico y el pago de un jornal mensual de 5 mil pesos. “El propósito es que los beneficiarios no se queden en el camino, sino que lleguen a buen término con sus cultivos”, remarcó.
Precisó que este 2025 la iniciativa prevé una inversión de 443 millones de pesos y llegará de manera escalonada a seis municipios: Cárdenas, Jonuta, Centla, Emiliano Zapata, Nacajuca y Paraíso, donde 1 mil 800 productores estarán dedicados a la cría de mojarras y 700 enfocarán su actividad a recuperar la producción de ostión.
En la actualidad, está en macha la entrega de paquetes tecnológicos para el cultivo de mojarra en Jonuta, donde este año habrá 600 beneficiarios, y de paquetes para la cría de ostión en Cárdenas, para atender a 400 ostricultores, entre ellos de las localidades de Sinaloa, Alacrán Manatinero y Sánchez Magallanes.
Guillermo Priego apuntó que en mayo comenzará la entrega de apoyos en Centla, y en junio corresponderá a Emiliano Zapata, Nacajuca y Paraíso. Comentó que en total cada beneficiario de Pescando Vida contará en total con 7 jaulas flotantes: 1 para la recepción; 2 para pre-engorda y 4 para engorda del pescado, mismas que construirán en tres fases.
Con la primera entrega de materiales, que incluyen hilo de nylon, cuerda, malla antipájaros, agujas capoteras, estructuras metálicas y tambos de polietileno de 200 litros, cada productor tejera la red pesquera y armará la primera jaula de una dimensión de 3×3 metros para la siembra de alevines, cuyo primer lote de mil 200 piezas será entregado, junto con el alimento, en el mes de mayo. En esta estructura permanecerán de 15 a 30 días.
La segunda fase comprende la entrega de materiales para la fabricación de otras dos jaulas de pre-engorda, y la tercera consistirá en el armado de cuatro jaulas de engorda de 6×6 metros, donde se espera que produzcan en el año hasta 2 toneladas de mojarra, esto es, media tonelada en cada una. “Lo que buscamos es que las mojarras lleguen a buena talla antes de que finalice 2025”, puntualizó.




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