Hubo un tiempo en que para muchos pequeños ganaderos de Tabasco mantener vivo su patrimonio parecía una batalla perdida. Con hatos reducidos, escaso respaldo institucional y pocas oportunidades para crecer, la gran mayoría de productores enfrentó la incertidumbre de ver cómo el esfuerzo de generaciones se debilitaba. Ese pasado es el que se ha dejado atrás con el programa Crédito Ganadero a la Palabra, que hoy devuelve la esperanza a quienes durante años permanecieron en el abandono.
Para el médico veterinario Adolfo Caraveo Madrigal, originario de la ranchería El Río, en Jalpa de Méndez, recibir un paquete de 10 vientres y un semental representa mucho más que un apoyo gubernamental. Después de 55 años vinculado a la ganadería, asegura que nunca había visto un programa de esta dimensión dirigido a los pequeños productores.
“En el pasado estábamos al garete; los apoyos no bajaban y, cuando llegaban, eran para quienes estaban más relacionados con el gobierno”, se sincera. Hoy, compara, este apoyo permitirá producir leche para el autoconsumo, y hacer crecer poco a poco el hato.
La misma emoción comparte Elsy Yadira García Vázquez, de la ranchería Huapacal primera sección, pues después de tres décadas dedicada a la actividad, por primera vez recibe un apoyo de este tipo. Afirma que el paquete ganadero será un impulso para su familia y una oportunidad para seguir creciendo en una tarea que ha sido su forma de vida. “En 30 años nunca había recibido un apoyo del gobierno”, expresa con gratitud, convencida de que ahora sí los pequeños productores tienen la oportunidad de obtener más ingresos y fortalecer el sustento de sus hogares.
Impulsado por el Gobierno del Pueblo que encabeza Javier May Rodríguez, esta iniciativa única a nivel nacional, permite reconstruir el patrimonio de quienes se dedican a la ganadería, fortalecer la economía familiar y garantizar que las nuevas generaciones puedan seguir viviendo del campo.































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